Hoy en P&P un cliente de 70 años nos contó que vivía una situación sorprendente.
A su edad, se sentía más joven que a los 20.
Casado, respetable empleado público, lector de Pushkin y un convencido
de que enamorarse, vale la pena.
Esta conversa y la tercera chinita sorprendida paseando por mi brazo (o será la misma?)
me han devuelto el alma al cuerpo (al menos una parte de ella).
Diario de un profesor
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En todo proyecto colectivo llega un momento en el que hay convocar a
personas para que se integren, y la confianza es la única llave útil en
...
Hace 1 día

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