Mostrando entradas con la etiqueta land of talk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta land of talk. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de mayo de 2010

OTOÑO

Hoy, mientras caminaba por Santiago
vi que el otoño es como las personas.
La lluvia se había llevado la tierra de los árboles,
el smog de los edificios y de los letreros en la calle.
Las avenidas con montones de hojas secas,
como jirones entre pastos verdes y húmedos.
Árboles con restos de lo que fueran nidos,
ramas desnudas y uno que otro arbusto con verdes hojas.
El sol alumbraba desde todas partes
y en cada vuelta de esquina un rayo señalaba mis pasos.
No se por qué pensé en que el otoño
es como las personas...
Quizás porque el aire como nunca
tenía olor a aire
y el viento gélido enrojecía mis mejillas.
Quizás porque las personas
también estamos llenos de jirones
y humedades.
Acaso porque también morimos estando vivos,
y vivimos pareciendo muertos.
Caminar solitaria en este otoño de Santiago
viendo la belleza de lo que comienza y termina
riendo porque en lo que acaba siempre queda algo latente
algo incierto y posible.
Caminar solitaria disfrutando del anonimato
pero de ese falso como en las películas
cuando sobre la imagen final se imprimen los créditos
mientras empieza a sonar It's Okay de Land of Talk.

miércoles, 28 de abril de 2010

PERSONAL VELOCITY

El tema del tiempo,
hoy en día,
pareciera ser sólo un tema de falta de tiempo.

Todos los días,
en alguna conversación de la que participo,
se deslizan frases como,

"es que no tengo tiempo"

"el tiempo no me alcanza"

Como si el tiempo pudiera cogerse entre las manos,
como si fuera una moneda de cambio.

"Time is money" dicen los gringos,
pero en verdad no lo es.

No hay que engañarse.

Ni creer que incluso nuestro tiempo
le pertenece más a otro que a nosotros mismos.

Porque al fin y al cabo el tiempo corre,
o camina,
o se detiene,
más allá de cualquier voluntad o deseo,
sin que podamos controlar, si quiera,
una parte de él en nuestros relojes y agendas.

Desde hace un tiempo,
no podría precisar si corto o largo,
me doy cuenta de que salir del lugar común
de la falta de tiempo
no es tan difícil.

A veces basta con girar una esquina antes,
con cambiar de planes,
con hacer simplemente algo, o nada,
o hacer muchas cosas,
porque se quiere,
porque dan ganas,
porque a pesar de nuestros enormes esfuerzos
se vive más allá (o acá) de ellos.

Entonces la pregunta no es cuánto tiempo
ni dónde lo consigo...

En vez de preguntar,
mejor
detenerse y buscar una velocidad personal.