Hoy, después de mucho tiempo, alguien me miró en el metro.
Por un momento, ambos sonreímos, cómplices, en medio de tantos ciegos que esperan su estación.
Yo disfrutaba de esa alegría fugaz que se tiene, cuando cruzas mirada con otro ser vivo que te mira como si supiera quién eres, que te mira generosamente diciendo (sin palabras) "que bueno verte".
Querido diario (7) La tormenta perfecta
-
Por Daniel Link para *Perfil*
1. La tormenta de febrero se desató sin anuncio previo. No me refiero sólo
a la variación climática sino a la situación que a...
Hace 12 horas

2 comentarios:
Una vez, hace unos diez años, decidí que como parte de mi autotratamiento contra la timidez, debía mirar a los ojos a todo pasajero, pero sobre todo pasajera, del metro. Pensé en que sólo así se humaniza el viaje. Sólo así se forman historias reales o fantasiosas. Sólo así se combate el tedio y la mala vibra santiaguina.
Creo en esto como una buena práctica.
ohhhh
lo pondré en práctica, en la micro si ya que en iquique no hay metro XD
Publicar un comentario